La ranicultura es  una actividad productiva que se inserta dentro del contexto de la acuacultura  dedicada al cultivo o cría  de rana  en cautiverio. En la actualidad ha demostrado ser una actividad alternativa de producción al sector agropecuario, debido a que existe un mercado potencial para su carne y para algunos subproductos que se obtienen de este anfibio.
Las ranas son animales poiquilotermos (de sangre fría, lo que significa que su temperatura corporal varía con los cambios de la temperatura ambiental) que presenta cambios fisiológicos (metamorfosis) alternando su vida acuática con la terrestre. Específicamente la rana toro (Lithobates catesbeianus) es originaria del Norte de Estados Unidos  y ha sido introducida en varios países de Latinoamérica debido a sus buenos rendimientos, fácil adaptación hacia una amplia gama de condiciones climáticas.
Actualmente existe el interés de realizar su aprovechamiento a escala comercial para la utilización de las ancas lo que la hace  idónea para desarrollar cultivos intensivos.
A nivel nacional se ha trabajado la rana toro en los estados de Sonora, Sinaloa, Jalisco, Michoacán, Tamaulipas, Veracruz, Tabasco, México y Morelos.
En Jalisco se lleva a cabo el cultivo de rana toro la cual debe su nombre a un sonido muy particular que hace el macho en época reproductiva donde se asemeja al mugido de un toro.
En esta ocasión hablaremos de un ciclo incompleto de cultivo, el cual parte de una producción  donde se adquieren ranitas juveniles o renacuajos avanzados y se diferencia del ciclo completo donde no se depende del suministro externo de pies de crías, sino que producen sus propios organismos.
Generalmente, la ranicultura de comercialización consiste en conocer y manejar los parámetros posibles: agua, temperatura, luz, calidad del agua, alimentación, etc. Este método permite obtener ejemplares con los requisitos del mercado consumidor: tamaño, color, calidad microbiológica, teniendo un producto final de excelentes características y componentes nutricionales de calidad.
Para llevar a cabo la ranicultura es necesario mantener un control durante todo el proceso productivo, desarrollando un cultivo controlado que contemple la construcción o acondicionamiento de instalaciones que permitan llevar a cabo las diferentes etapas del cultivo de la especie, cuidando su alimentación, ya que los mejores resultados dependerán de la calidad y la variedad de alimento que se suministre.
Las instalaciones de engorde consisten en una serie de módulos con piso impermeable, separados por paredes de aproximadamente un metro de altura.  Generalmente se da uso y adecuación a instalaciones de engorda de porcinos. Los sistemas más utilizados en la engorda de rana es el sistema semi-seco, cuya infraestructura tiene como característica el poseer una porción de área de cultivo de agua (30-50%) con una profundidad no mayor a los 40 cm para efectos de conservar la temperatura con declives a las orillas y que los animales puedan nadar y otra porción seca donde se tendrá alojado los sombreaderos en un 25% de su área en caso de ser necesario, los alimentadores se distribuyen en esta zona.
Cada módulo deberá contar con sistemas individuales de abastecimiento y drenaje, con flujo necesario para realizar recambios cada 24 horas y limpieza semanal.
La etapa de engorde dura aproximadamente tres meses hasta que la rana llegue a un tamaño adecuado para la comercialización y consiga de 150 a 180 gramos de peso, de los cuales un tercio corresponde al peso de las ancas.
La tasa variable de crecimiento que presenta la rana en etapa post- metamorfosis, genera índices de canibalismo que pueden ir del 10-30% en los primeros 60 días. Este problema se evita mediante la separación continua de tallas, considerando por lo menos 5 clases, por tanto es recomendable construir secciones donde se clasifiquen los organismos por tallas, además de instalaciones auxiliares como área de recepción, cuarentena, bodegas, entre otros.
A las ranas juveniles se les empieza a alimentar con el 6% de la biomasa por día, se va disminuyendo gradualmente conforme aumentan de peso hasta otorgar solo el 3% de la biomasa por día. Se recomienda alimentar a las ranas por lo menos tres veces al día.
En general la alimentación en ranas adulto se suministra en un 4-5% de la  biomasa inicial, hasta un 2.5-1.5% de la biomasa final. De preferencia se suministra en las primeras horas de la mañana.
El agua es el recurso básico para la producción de rana toro, por lo que es necesario disponer de ella en cantidad y calidad suficientes para el proceso productivo.
La calidad de agua es generalmente muy similar a la que se utiliza en el cultivo de tilapia (aguas templadas, libre de residuos orgánicos y pesticidas, con niveles de oxigeno por arriba de 3 mg/l de pH neutro y dureza entre los 50-200 mg/l, y con temperatura óptima entre los 20-28°C

El clima es tal vez uno de los factores más importantes y determinantes para el rápido desarrollo de la rana; por lo que a climas templados o calientes, con aguas que oscilen entre los 20 y 33°C serán los más indicados para el cultivo de ranas   por lo que a temperaturas mucho menores el crecimiento se ve retardado y en el proceso de metamorfosis se puede inhibir.
Los stocks de ranas cultivadas pueden alcanzar una supervivencia superior al 50 por ciento.

Para lograr buenos resultados en nuestro cultivo de rana se recomienda:
• Seleccionar a los organismos por tallas para evitar el canibalismo brindando  adecuadamente la ración alimenticia
• Utilizar un tamaño de alimento adecuado a la talla de las ranas
• Mantener estricta limpieza de equipos, personal e instalaciones
• Llevar a cabo el registro de datos de las actividades cotidianas (Toma de parámetros, registro de alimentación, inventarios, mortalidades, biometrías, etc)
• Si se llegara a presentar algún tipo de problema sanitario o de alta mortalidad solicitar el apoyo al personal técnico capacitado del CESAJ

El cultivo de rana tiene un crecimiento paulatino pero constante, y por tal motivo, bajo el compromiso del desarrollo de la acuacultura en el estado, la Secretaria de Desarrollo Rural cuenta con una Unidad de Producción especializada en Rana Toro, localizada en el municipio de Yahualica de González Gallo, al pie de la Presa del Estribón.
Al interior del estado se cuenta con granjas ranicolas en los municipios de Yahualica (Unidad de producción de cría), Zapotlanejo, Chapala, Ixtlahuacan del Río, Zapopan,  Atoyac, La Barca, Jamay, Jalostotitlán, Atotonilco y Lagos de Moreno.
En cuanto a las características nutricionales de la carne de rana que es muy apreciada desde la época prehispánica ya que era consumida por los aztecas y se consideraba un manjar para los emperadores.
La carne de rana es blanca muy similar a la del pescado. En una porción de 100 gramos se brindan nutrientes importantes contando  los diez aminoácidos esenciales para el ser humano. Es una carne magra sin colesterol y de alta digestibilidad,  siendo más sana que otras carnes.
La ranicultura se presenta como una oportunidad de producción de alimentos de calidad en el estado  y es importante tener en cuenta diversos factores para iniciar la producción de ranas, por lo tanto le recomendamos que si desea iniciar algún proyecto  de rana u otra especie acuícola se acerque al coordinador regional de la SEDER para recibir orientación y asesoría para iniciar su proyecto.
 

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Autor: nathalia.gutierrez / Fecha de actualización: Jueves, Enero 8, 2015 - 14:55